28.5.12

Ésta soy yo (Caitlin Makhlouf)


Ésta soy yo, parada frente a ustedes, haciendo lo posible por llamarles la atención. No era yo, no obstante eso, la que hace unos segundos se quitaba toda la ropa y, a pesar del frío, en trance, levitando, hablando en lenguas, mientras giraba sin control el cuello, les recitaba la posología del esomeprazol. Bueno, era yo, pero en una versión sofisticada que ustedes, sin embargo, no sabrían apreciar. La que ven, parada ahora frente a ustedes, soy yo –o al menos una adaptación más tolerable. Miren: he aquí mi mano, con las uñas rojas, bajo los reflectores, convenientemente rodeada por un manto negro de oscuridad. Sostiene una galera. Al principio, pensé en tal vez sacar un conejo de adentro. O una rosa. Pero a ustedes las rosas los aburren. Otras cosas suscitan su entusiasmo: la sangre, por ejemplo, que es lo mismo, o casi, que las rosas. Pensé, luego, en yo misma emerger como una Venus de la galera, apenas ataviada con un sombrero mexicano. “Hola, soy Delores. O Diego. ¿O era The Ego, a secas? No me acuerdo”, les diría. “¿Qué importa el nombre, al fin?”. Pero la idea, desde el instante mismo en que empecé a concebirla, me aburrió. Y, aparte, al público hay que darle lo que pide, siempre. De modo que aquí está, de nuevo, mi mano en la galera. Lo que saca de su interior es medio cuerpo ­–el mío–, serruchado en un corte sagital. ¿A que no se esperaban ese viejo truco? Espero que sepan disculparme que entre la concurrencia no eligiera a alguien para asistirme. No se puede tener todo: la sangre y el serrucho, el conejo y la rosa. Y agradezcan que hay sangre. Aunque no mana. Forma un coágulo de rubí un poco hediondo. No se quejen, la sangre es como el queso: cuanto más huele, etcétera. Y he ahí mi corazón, que es como la mitad de un fruto insípido y rojo. Bueno, basta. Antes de irme voy a mostrarles una nueva gracia. Como quien anudando globos forma figuras –una flor, perros salchicha–, les voy a modelar con mis tendones y mis costillas algo que parece una lira o un arpa, pero casi no suena. Esperen, que les toco un rato una canción. Técnicamente, de hecho, se la canto a capella. Sean pacientes. Ya falta poco. Ahí viene mi montura: ésta soy yo, trepada al pony loco de la ansiedad. Colgada de sus crines.

4 Comments:

Blogger szalvador said...

Que poderosa aparición.

12:06 a.m.  
Blogger szalvador said...

Que poderosa aparición.

12:07 a.m.  
Blogger Licuadora de letras said...

Estimado, te cuento que hace poco realicé un nuevo blog (www.licuadoradeletras.com). Cuya esencia consiste en reunir a distintos aficionados/profesionales de la literatura con el fin de que realicen publicaciones de sus obras u otros asuntos vinculados con la temática del sitio. Ya somos tres integrantes, y si las cosas marchan bien, con el tiempo se van a ir sumando más personas a esta movida. Es como una gran bola de nieve que va a ir creciendo con el boca a boca.
La metodología es muy sencilla: si tenés ganas de participar me envías un mail a licuadoradeletras@hotmail.com. Luego te llega una invitación a tu casilla de correo para formar parte del blog y con tu cuenta de Blogger podés publicar como si fuese un blog personal.
Viendo tus trabajos me gustaría que formes parte del blog. Te invito a ingresar al blog para que veas qué te resulta la idea.

Un abrazo.

11:49 p.m.  
Blogger Malena said...

Hola, me tomé el atrevimiento de publicar esta entrada en mi blog citando, desde ya, la fuente.
Leo mucho lo que publicas, ¡me resulta tan interesante!
Muchas gracias.
Beso,

Malena

7:14 p.m.  

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