23.5.11

El Bunyip (Weldon Kees)

Gris y emplumado, del tamaño casi
de un ternero crecido, largo el cuello
del cual emerge la peluda testa

de un emú. Es su voz (dicen) como mil
tambores. Ya intrigaba a los indígenas
antes de que llegara el hombre blanco.

Vive en el mar y son todos sus nombres
musicales: Tumbata, Kanjaprati,
Bunyip, Melagi. Brota de su espalda

un penacho de agua; es el terror
de las esposas de los pescadores.
Se acerca de alta mar hacia la costa

y grita a veces, al caer la noche,
que no es un mito –extinto, imaginario–,
las plumas encrespadas y la voz

no parecida a mil tambores, sino
casi inaudible, amortiguada, como
sirenas que de lejos trae el viento.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Qué buen poema! Estuve cerca de traducirlo una vez, pero ahora es innesario en vistas de tan lograda traducción. Kees -sucede siempre con los bunos- es a veces un poco descolocante, tardamos unos segundos en darnos cuenta de que también ahí hay poesía.
Abrazo y felicitaciones
Ana Q.

11:43 a.m.  

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