14.12.09

Uno de Hernán Bravo Varela

VEINTICINCO CENTAVOS, POR EL AMOR DE DIOS



A Juan García de Oteyza

Mi padre muerto vino el otro día.
Me dejó dos cobijas y una almohada
y se volvió a morir como solía.

Estaba oscuro, pero todavía
puedo verme temblando en su mirada.
Mi padre muerto vino el otro día.

Ni cuento de terror ni brujería:
mi padre apareció como si nada
y se volvió a morir como solía.

Con todo y que murió de neumonía,
lo vi muy tarde, ya de madrugada.
Mi padre muerto vino el otro día.

Apenas me duró su compañía
lo que tarda en hacerse una redada
y se volvió a morir como solía.

En su ausencia, llegó la policía
y dejé las cobijas y la almohada.
Mi padre muerto vino el otro día
y se volvió a morir como solía.


2829 16th. St., N. W.

6 Comments:

Anonymous Anónimo said...

hermoso y adecuadamente dicho. . .

2:14 a.m.  
Blogger Aurelio Asiain said...

Está muy bien, realmente. Recuerda ciertos poemas de Óscar Hahn, ante los que no desmerece —y Auden, claro. Chapeau.

6:49 a.m.  
Blogger laflorazul said...

muy bueno el blog! buenísimas las traducciones y qué poetas! es un lujo verdaderamente!...
felicitaciones! es para quedarse toda la vida leyendo aquí!
very inspiring!
(yo traduzco básicamente del alemán)
saludos y gracias!

6:20 p.m.  
Blogger Mónica Angelino said...

Un gran placer pasar a conocer tu casa de poesía.

Saludossssssss

3:45 p.m.  
Blogger ángel said...

Muy buen poema. Un gusto leer a bravo varela y descubrirlo en tu casa a donde hoy llego.


Saludos...

10:18 p.m.  
Blogger ele de lauk said...

Y yo buscando.
Un placer leerlo y
gracias por la referencia.

6:15 p.m.  

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