23.1.12

La música que oí (Conrad Aiken)

La música que oí con vos fue más que música
y el pan que compartí con vos fue más que pan:
ahora que no estás, todo está desolado
y todo lo que alguna vez fue hermoso está muerto.

Alguna vez tocaron la mesa y la vajilla
tus manos, y tus dedos tomaron esta copa.
Estos objetos ya te han olvidado, amada:
sin embargo, tu huella en ellos permanece.

Porque en mi corazón pasaste junto a ellos,
bendiciéndolos con tus manos y tus ojos:
siempre, en mi corazón, ellos van a acordarse
de que te conocieron, hermosa y sabia mía.

3 Comments:

Blogger Tamarit said...

Hermoso poema, Ezequiel...

12:41 p.m.  
Anonymous Anónimo said...

No sé si me convence del todo... algún hallazgo hay que me gusta, pero lo veo un poco tópico rozando lo empalagoso.


M.

7:27 p.m.  
Blogger ojodefuego said...

decir las cosas como son no es una cualidad menor de la poesía. es la poesía.
a veces basta con decir, no hallar nada.

3:37 p.m.  

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