12.12.11

Oh papá (Anne Carson)

Un pajarito rojo cantaba en un peral muerto tres notas. Yo me puse a imitarlo con mi voz. El pájaro agregó una floritura (de cuatro notas) e intenté seguirlo. El pájaro afinaba. Yo no. Los dos nos dimos cuenta e intentamos un par de veces más; el pájaro se había dado vuelta en su rama (tal vez) para mirarme, y dado que no había una manera exacta de acabar con aquello, tras agacharme a recoger el diario, entré en la casa. Una parte de mí se quedó abierta. Una parte pequeña. Pero no me enojé conmigo misma. Siempre deseamos eso los humanos.

De noche, últimamente, se me da por acostarme en el grano de las cosas. Las noches como ésa. O a media tarde pasan raudamente, hechos jirones, otros cuartos, él era un hombre que sabía lo que es la decepción. Las cosas miran para otro lado. Las cosas locas son más afiladas de lo que les reconocemos.

Teníamos la costumbre de llevarlo a dar vueltas en coche. No sabíamos bien si le gustaba, sus años de demencia. Un día se nos quedó el auto, en medio de un diluvio, y entramos al café bar de un hotel barato. Pedimos café o sopa, nos sentamos con los abrigos puestos, porque él no se sacaba nunca el suyo, y habría parecido raro. Después llegaron los cafés y él alzó la mirada, sintiéndose de pronto abandonado, y dijo: “Pensé que era un banquete”.

2 Comments:

Blogger Micaela Ramos said...

Soy admiradora de Carson. La traducción es tuya? Lo leí en el new yorker.

9:38 a.m.  
Blogger zaidenwerg said...

Sí, todas las traducciones son mías, excepto las que llevan el título "Traductor invitado".

2:28 a.m.  

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