28.4.11

Uno de José Martí

¡No, música tenaz, me hables del cielo!



¡No, música tenaz, me hables del cielo!
¡Es morir, es temblar, es desgarrarme
Sin compasión el pecho! Si no vivo
Donde como una flor al aire puro
Abre su cáliz verde la palmera,
Si del día penoso a casa vuelvo...
¿Casa dije? ¡No hay casa en tierra ajena!...
¡Roto vuelvo en pedazos encendidos!
Me recojo del suelo: alzo y amaso
Los restos de mí mismo; ávido y triste
Como un estatuador un Cristo roto:
Trabajo, siempre en pie, por fuera un hombre
¡Venid a ver, venid a ver por dentro!
Pero tomad a que Virgilio os guíe...
Si no, estáos afuera: el fuego rueda
Por la cueva humeante: como flores
De un jardín infernal se abren las llagas:
Y boqueantes por la tierra seca
¡Queman los pies los escaldados leños!
¡Toda fue flor la aterradora tumba!
¡No, música tenaz, me hables del cielo!

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Es sencillamente maravilloso... ya la imagen "música tenaz" me parece increíblemente certera. Y, desde ese punto, fantásticas la del estatuador de sí mismo, el fuego rodando por la cueva; inquietante, pero bien contenido el movimiento, la oscilación constante entre eje vertical (cielo, palmera, alzarse, de pie, estatua) y eje horizontal (tierra, pedazos, suelo, tierra, pies, tumba); entre interior y exterior.

Lo único que personalmente me molesta, me irrita muchísimo en la lectura son los signos de exclamación, excesivos en cantidad y en el subrayar innecesariamente una intensidad que el poema ya tiene de suyo. Supongo que tiene que ver con la percepción actual del recurso de la exclamación, que el lector percibe como arcaico y que suele parecer exagerado y por ello, sospechoso de artificio o impostación. Aun haciendo el esfuerzo de contextualización a mí sigue irritándome en la lectura.

M.

7:25 p.m.  

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