5.5.11

Interregno (Weldon Kees)

Campesino, matá al malvado millonario,
y dejá que se pudra en medio de la plaza.
Torturá al canciller. Colgá al embajador
de los pulgares, de la agradable pared
de la embajada donde había enredaderas.
Y prepará a tus cerdos y a tus hijos para otra guerra más.

Dispará contra la muchedumbre que grita, embajador,
canciller dolorido, valiente millonario,
llamalos por sus nombres que también son tu nombre.
Privilegiá la herida, y mutilá
a quienes se resistan. Llená de gases tóxicos el aire,
y maullá por la paz, el orden y la guerra.

Mirá todo alarmado, participante, observador,
enterrado en medallas desde la última vez.
Susurrá, luego creé y serví y morí,
y cubrí el hemisferio con banderas
de acá a la India. Éste es el mundo que comprás
cuando se siente el viento fresco de la guerra.

Objetor, escondete solo en la oscuridad;
y preguntale a una granada la razón de tu vida,
o de un charco embarrado sorbé esa información.
Bajá a un abismo más terrible que la guerra
y avanzá por un túnel, buscando una barrera que te aleje
de todo aquello que la sangre impulsa.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Me gustan mucho los últimos poemas de Kees que estás seleccionando, pues muestran otras facetas estilísticas, pero sobre todo, en tono y temática, frente a los primeros poemas de la serie, que eran más homogéneos en estos aspectos.

Fantástica traducción, por otra parte.

M.

5:32 a.m.  

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