5.9.11

VIII (Mark Strand)

Si el alba rompe el corazón, y es un horror la luna,
y el sol no es nada más que la fuente del sopor,
entonces por supuesto habría callado todos estos años

y no habría decidido salir hoy a la noche
con mi traje cruzado azul oscuro nuevo
y sentarme en la mesa de un restaurante con un bowl

de sopa frente a mí, celebrando lo bien que me ha tratado
la vida y cómo ha culminado en este instante.
Las armonías de lo saludable han llegado a su apogeo,

y estoy temblando de satisfacción, y a vos
también se te ve bien. Me gustan mucho tus dientes de oro y tu pelo teñido,
un poco verde y un poco amarillo, y tu peso, que al fin

ha subido hasta un punto que jamás habíamos pensado
que llegaría. Oh compañera, hermosa muerte mía,
mi negro paraíso, mi droga con olor a húmedo,

mi musa simbolista, ofreceme tu pecho
o tu mano o tu lengua que duerme todo el día
detrás de su muralla de encías color rojo.

Acostate en el piso del restaurante
y recitá todo lo que se ha escapado de mi felicidad .
Decime que no viví en vano, que las estrellas

no van a morir y que las cosas van a seguir siendo como son,
que lo que he visto durará, que no nací
en el cambio, que lo que dije no lo dijeron por mí.

1 Comments:

Anonymous Eli said...

que hermoso y que duro!
por lo que voy leyendo Strand es un eterno perseguido por ese gran miedo.

12:14 a.m.  

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