8.8.11

La rosa (Mark Strand)

Las penas de la rosa crecían cada vez más.
Retorcida en un campo de malezas, la rosa desamparada
sintió una sola vez la brisa del paraíso, y se murió.
Los chicos exclamaron: “Dale, rosa, volvé,
que te queremos, rosa”. Luego alguien les explicó que pronto
tendrían otra rosa: “Queridos míos, vamos
al estanque; inclínense en la orilla y contemplen
sus propias caras que los observan. ¿No la ven ahí ahora,
cómo abre los pétalos, sube a la superficie y se transforma en ustedes?”.
“¡Ay, no!”, dijeron ellos. “Nosotros somos lo que somos. Nada más”.

Qué perfecto. Qué antiguo. Qué irreparable.

2 Comments:

Blogger Lirva said...

:D :D

1:28 a.m.  
Blogger Rocío Iglezpe said...

Me has descubierto a Mark Strand. Qué maravilla de autor, y qué grandes traducciones las tuyas.
Mil gracias por compartir tu trabajo.

4:35 a.m.  

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