17.7.07

La muerte de un naturalista (Seamus Heaney)

Durante todo el año, había supurado
sus pústulas la ciénaga, en el medio del campo;
gruesas varas de lino, amarillas y verdes,
allí se habían podrido, hundidas bajo el peso
de tremendos terrones. Bajo el sol inclemente,
hervía hasta el atardecer. Las burbujas cantaban
un suave borborigmo. Los zánganos tejían
una apretada malla de sonido, en torno del hedor.
Libélulas, había, y mariposas a lunares.
Lo mejor, sin embargo, era la baba tibia
y espesa de las huevas de las ranas. Ahí,
todas las primaveras, me gustaba llenar
de esos puntos viscosos tarros de mermelada ,
y ponerlos en fila en la ventana, en casa,
o en la escuela, en estantes, y observar con paciencia
hasta que esas manchitas se hicieran renacuajos,
y ver cómo nadaban con destreza.
La Señorita Walls nos explicaba que al papá de las ranas
había que decirle “Rana Macho”,
y cómo croaba él, llamando a Mamá Rana,
y ella ponía un centenar de huevos
minúsculos, que se llamaban “huevas”.
Uno también podía pronosticar el tiempo por las ranas,
porque cuando había sol estaban amarillas,
y cuando iba a llover se ponían marrones.

Pero hete aquí que un día que los campos
hedían por la bosta entre los pastizales,
las ranas iracundas invadieron la ciénaga.
Yo me agaché detrás de unos arbustos,
y las oí croar de una manera
especialmente grave que nunca había escuchado.
Llenaba el aire un coro de barítonos.
En mitad de la ciénaga, alzando la cabeza,
se erguían en montículos de barro unas ranas panzonas,
y sus lustrosos cuellos latían como caracoles.
Algunas daban saltos: el golpeteo sordo
que hacían al caer era una especie de amenaza obscena.
Había otras, sentadas, dispuestas a saltar,
cual granadas de lodo, las rotundas cabezas entonando
su pedorrera bélica. Y yo sentí el estómago revuelto,
me di vuelta y corrí. Los grandes reyes
del fango se reunían buscando la venganza,
y yo sabía que, si metía la mano,
me iba a quedar adentro.


7 Comments:

Anonymous Anónimo said...

"la densa baba cálida de las huevas de la rana" es un gran verso.
Me encantó el poema. Este blog es increíble.Saludos desde uruguay.
Ana

9:18 AM  
Blogger El flaco de la bicicleta blanca said...

Estoy, justamente, leyendo un artículo del irlandés que se llama: "Aprendiendo de Eliot".
Un abrazo che!

11:39 PM  
Blogger Óscar David López said...

Impresionante. Oye, Ezequiel, ¿puedes enviarme un email? Mi correo es oscardavidlo@gmail.com


Soy Óscar David, nos conocemos por medio de Hernán BV. Saludos.

3:08 AM  
Blogger derian said...

¿Este blog se encamina a ser uno de los portales de poesía de mayor envergadura -qué palabra-?
Sea como sea, el blog es muy lindo. Y muy pintoresco. Y buena elección de poesía y muy buen apellido. Es atractivamente comercial. Y basta de elogios. Y bueno que sigan así. O que sigas así. Y sí.

1:46 PM  
Blogger zaidenwerg said...

Derian: La verdad, no lo creo, pero gracias por la confianza. Saludos.

2:20 PM  
Blogger lahe said...

qué buen recreo esta lectura litoral!

2:44 PM  
Anonymous Anónimo said...

Vaya diferencia con la trauducción de Hiperión, con un final que no se entiende. Yo estoy empezando a conocer a Heaney. Me encantó tu traducción y sobre todo, la entendí, jeje. Enhorabuena por el blog desde España.

Francisco

7:51 PM  

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