6.5.10

Carta a un arqueólogo (Joseph Brodsky)

Ciudadano, enemigo, nene de mamá,
lacra, mendigo, cerdo, refumoishe, verrucht;
un cuero cabelludo escaldado con agua
hirviendo tantas veces que el mísero cerebro
parece totalmente cocinado. Así es,
hemos vivido aquí: en este basural
de cemento, ladrillos y madera en que ahora
has venido a excavar. Todos nuestros alambres
y cables se cruzaron, se cubrieron de púas,
se enmarañaron o formaron una malla.
Además: a pesar de que a nuestras mujeres
no las quisimos, ellas concibieron igual.
Resuena con estrépito el sonido del pico
que hiere hierro muerto; aun así, es más suave
que lo que nos dijeron o dijimos nosotros.
¡Forastero! Movete con cuidado a través
de esta carroña nuestra: aquello que parece
ser carroña a tus ojos es para nuestras células
la libertad. Dejá nuestros nombres tranquilos.
No reconstruyas esas vocales, consonantes,
etcétera: no van a sonar como alondras,
sino como un sabueso demente, cuyas fauces
se devoran sus propias huellas y heces, y ladran.

1 Comments:

Blogger evA said...

muy bueno!!!

1:42 p.m.  

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