7.8.08

Uno de Aníbal Cristobo

LOS ANIMALES VIEJOS




Inmóviles, como ramas secas
al sol, los animales viejos.

Los veo caer, iluminarse
con un rayo antes de la tormenta. Caer
vaciando sus pulmones con
un soplo: lanzan
un aire negro que los quema por dentro.

Cuero mal preparado, ese cuerpo
no ha de llevarlos más: al
arroyo. A las estaciones
buenas.

No quieren, ni
saben pensar en redención. La muerte
no los hace diferentes, apenas
indefensos frente a las moscas y el
polvo. Miran

sin pestañear, pero nadie
los llama, ni elogia sus virtudes. Pasan
los días: por qué
la tierra habría de curarlos? Sería mejor
así? Si en el fuego
las patas se retuercen y

quiebran; cómo saber
que se encuentran a salvo?.-

3 Comments:

Blogger principio de incertidumbre said...

Intenso y muy bueno.


Lo de la rama seca es tremendo.

Porque en esa aparente inmovilidad está la representación de mucha finalidad; todos secos vamos a quedar.

Saludos.

3:05 p.m.  
Blogger sol said...

justo estaba leyendo Los Desterrados de Quiroga. Tiene aires parecidos. Es triste, esa idea de inmovilidad, de espera, de soledad: morir cuando nadie mira.

2:12 p.m.  
Anonymous Anónimo said...

Hacía tanto tiempo que no lo leía... que ha vuelto a impresionarme y a conmoverme muchísimo. Y no puedo dejar de pensar en lo muchísimo que el autor tiene que ofrecer leyendo pasajes como "cuero mal preparado", "nadie los llama, ni elogia sus virtudes" y el fantástico final.

M.

9:27 p.m.  

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