23.7.09

Cavar (Seamus Heaney)

Entre mis dedos índice y pulgar
cargo la pluma fuente, como un arma.

Entra por la ventana un ruido áspero
–la pala que se entierra en la gravilla–
y me asomo: mi padre está cavando.

Mientras agacha la agobiada espalda
junto a las flores, vuelvo veinte años,
y lo veo inclinarse entre los surcos
de papas, donde él solía cavar.

Con una bota rústica apoyada
en la pala, luego calzaba el mango
en la parte interior de la rodilla,
e iba tirando de los largos tallos
y después con la punta reluciente
de la pala, que hundía hondo en la tierra,
separaba las papas que sacábamos.
Nos gustaba tenerlas en las manos
y sentir su dureza refrescante.

Por Dios, sí que sabía manejar
una pala, mi padre, igual que el suyo.

Mi abuelo era capaz de recoger
en un día más turba que cualquiera.
Una vez le llevé un poco de leche
dentro de una botella con su tapa
precaria de papel. Él se paró
para beber. Después volvió a agacharse
y se puso a cortar con gran esmero:
arrojaba terrones por encima
del hombro, sin cesar, mientras cavaba
y cavaba, buscando turba buena.

El frío olor del moho de las papas,
el chapoteo en la turba empapada,
el filo de la pala cercenando
las raíces, me vuelven a la mente;
y sin embargo, yo no tengo pala
para seguir a hombres como ellos.

Entre mis dedos índice y pulgar
cargo la pluma fuente.
Voy a cavar con ella.

8 Comments:

Blogger SL said...

hace mucho tiempo lo traduje así, saludos:

Entre el pulgar y el índice

Entre el pulgar y el índice
la lapicera descansa; cómoda como una pistola.

Debajo de mi ventana, un limpio áspero sonido
Cuando la pala se hunde en el suelo de piedra:
Mi padre, cavando. Lo miro

Hasta que su espalda agotada por el esfuerzo, entre las flores,
Se dobla, y se levanta veinte años antes
Agachándose al ritmo de surcos de tierra
Donde estaba cavando.

La bota tosca se encestaba en la pala, el mango,
Contra el muslo, se levantaba con fuerza.
Él arrancaba los bordes altos, enterraba hondo el filo brillante
Para sembrar papas nuevas que nosotros recogíamos
Maravillados con su dureza tibia en nuestras manos.

Por Dios, ¡cómo manejaba el viejo aquella pala!
Exactamente igual que su propio padre.

Mi abuelo cortaba más maleza en un día
Que cualquier otro con la desmalezadora Toner.
Una vez le llevé leche en una botella
Apenas tapada con papel. Se enderezó
Para tomarla, después volvió a su trabajo
Cortando y rebanando prolijamente, arrojando paladas de tierra
Por encima de su hombro, yendo más y más
Hondo, buscando la tierra buena. Cavando.

El olor frío de la papa, el chapoteo y el golpe
De la tierra empapada, los cortes secos del filo
Atravesando las raíces vivas vuelven a mi cabeza.

Entre el pulgar y el índice
Descansa la lapicera.
Yo cavaré con ella.

2:21 p.m.  
Blogger zaidenwerg said...

Gracias, está buena tu traducción. Yo tuve que condensar un poco para hacerla en metro. Abrazo.

11:19 p.m.  
Blogger eddie said...

Alguien me hablo de este lugar, o directamente se lo saqué del repertorio. No importa.

No soy un lector de poesía, ni siquiera soy un lector, pero este sitio merece varios aplausos.

No es exagerado. No tiene por qué serlo.

Felicitaciones.

1:56 p.m.  
Blogger zaidenwerg said...

Gracias, Eddie. Un saludo,
EZ.

3:16 p.m.  
Anonymous Romina Tovar said...

muy lindas las dos traducciones, pero cual es la correcta? o acaso son tres poemas distintos?
me gusta zaid....siempre lo chusmeo, husmeo...

7:27 p.m.  
Blogger zaidenwerg said...

Romina:
No hay una traducción "correcta". Son dos versiones distintas del mismo poema. Gracias por leer. Saludos cordiales,
EZ.

7:29 p.m.  
Anonymous nones said...

No hay un "volcado al castellano" más correcto que otro, pero en el caso de SL yo hablaría de "traducción", y en el de ZW de "versión". A pesar de la infidelidad y el sacrificio de muchas referencias del poema original, me siento más cómodo con el ritmo y el metro de la versión.

No habia comentado nunca aunque llevo algunos meses siguiendo la pagina, pero este poema en particular me ha conmovido.

Gracias.
nones

9:42 a.m.  
Blogger Concepción said...

Me emociona Ezequiel tu traducción de este maravilloso poema de Heaney, que me recuerda a mi abuelo italiano y a mi padre cavando la tierra... Esos tres versos finales nos tocan muy hondo a los que intentamos cavar hasta encontrar la mejor turba. Gracias. Siempre que puedo te visito.

Concepción Bertone

8:36 p.m.  

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