15.3.10

Los embajadores (Weldon Kees)

Ni ojos. Ni luz. La mano helada e imperfecta
se aferra al lugar donde había un pasamanos,
o encuentra, eventualmente, la tersura de un muro.
Suda como una frente en la que un quiromántico
dijo haber entrevisto la salud de un turista;
pasa una negra página. Es ésta la manera
en que creemos que volvemos aprender.
Es ésta la manera en que aprendemos algo.
Sonrisa sin espejo en un punto definido
por un paisaje nítido, perfecto, de la mente,
que se enfoca un instante, luego se borronea,
y que probablemente no vuelva a verse claro.

Pasa una negra página… Vos aprendé la luz
del sol, si sos capaz: el fondo de la fosa
se arremolina en este silencio, y es oscuro,
es frío, es todos los lugares que no viste,
todo lo que los médicos no te dijeron nunca,
es frío, con el agua que corre a los costados.

Cadenas que se arrastran por la gravilla. Nada
queda, más que el deseo de ser lo que no sos,
de haber sido completamente malvado, o menos
malvado de lo que eras, de haber vuelto tal como
eras cuando te fuiste, antes de que empezaran
con los preparativos para esta oscuridad.
De que encuentren tus labios la forma de decir:
“Al menos era vida”. Por las veredas pasan
apurados los hombres sin piernas, sobre ruedas
o en patines; y aquello que saben les arruga
las flores de papel que hay cerca de sus sexos.

Una mañana cálida. Esto es parte del mundo.
Hay triunfos y derrotas que habría que volver
a distinguir. ¿Es todo? ¿Es ésta la manera
en que aprendemos algo? Así es como aprendemos.

4 Comments:

Blogger pentente said...

P O E M Ó N

6:20 a.m.  
Blogger evA said...

me encantó, gracias ezequiel!

11:56 a.m.  
Blogger Jirafas said...

altísimo poema!

10:41 a.m.  
Blogger Jirafas said...

lo desconocía completamente a kees. leí otros poemas, también su historia.
Acabo de encargar en amazon sus poemas completos.
che, gracias por hacérmelo conocer.

11:31 a.m.  

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