26.4.10

Epitafio a un centauro (Joseph Brodsky)

Decir que fue infeliz es decir demasiado
o demasiado poco, dependiendo del público.
Sin embargo su olor era odioso en exceso
y su galope era difícil de igualar.
Decía: Solamente quisieron construir
un monumento, pero algo se descarrió:
¿el útero? ¿la línea de producción? ¿acaso
la economía? Si no, a lo mejor la guerra
nunca tuvo lugar, y se hicieron amigos
del enemigo, y lo dejaron como está,
para representar ora la Intransigencia,
ora la Incompatibilidad, esas cosas
que no demuestran tanto cuán especial es uno
o sus virtudes, sino una probabilidad.
Durante muchos años, semejante a una nube,
vagó por olivares, sintiéndose asombrado
por esa cualidad de tener solamente
una pierna, la madre de la inmovilidad.
Aprendió la manera de mentirse a sí mismo,
e hizo de ella un arte, por falta de mejor
compañía, y también para poner a prueba
su cordura. Murió bastante joven, porque
su parte de animal resultó finalmente
ser menos duradera que su humanidad.

1 Comments:

Blogger Al norte de los nortes said...

Un buen poema, un saludo

10:03 a.m.  

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