13.5.13

El puente (Lisa Jarnot)


Que hay cosas que jamás podrán volver a ser iguales
en mi cara, las casas o la arena, que nací bajo el signo
de la oveja, que al igual que Abraham Lincoln yo soy seria
pero también me falta valentía,

Que desde este jardín estuve componiendo un gran discurso,
que escribo sobre mí, que es bueno ser poeta, que parezco
el dibujo de una casa hecho a lápiz por un chico,
que, curiosamente, lo extraño, y mi cabeza no está sobre las Pléyades,
que amo el mar y su espuma contra el cielo,

Que estoy estornudando como un león en el jardín que conoce
los lirios de su Nilo, imágenes lejanas, desayuno, una bandada
de pájaros, gorriones desde el cielo,

Que no soy el marido de Casiopea, que no soy el pez
del sur, que no soy la última poeta de la civilización,
que si quiero salir a caminar y encontrarme de pronto
bajo un tramo de árboles, cansada, que esta vida es la vida que tenía,

Que, curiosamente, extraño el ruido de la lluvia
en el tejado y también todo Oakland, que extraño el ruido de
los gorriones que se arrojan desde el cielo, que hay chispas tras
mis ojos, en la radio, y el ruido de arenadoras a lo lejos,
y el desayuno, cada instante de él, geométrico, humo
desde la chimenea de los árboles donde era chica,

Que en enero, lo conocí en un bar, después nos fuimos
juntos, que había un limonero en el jardín de atrás
y una cafetería, donde salimos a besarnos a la calle,

Que nunca estuve ahí, curiosamente, y que nunca fue
igual, la isla entera, o las pinturas de los astros,
paternalmente, atados a gorriones que se arrojan desde el cielo,

Oh marco traqueteante en el que estoy, estoy donde aún hay
estos encargos en la noche, recordar la textura
de las hojas de las acacias blancas en agosto, a la
luz de la luna, redondeadas, a través de una ventana en las colinas,

Que si me quedo bajo la estrella polar en esta armonía
de grillos que van a cantar, el ruido de los pájaros sobre los mosquiteros,
los ojos bien abiertos de su forma de búho inmóvil en lo oscuro.
azules, verdes, con esquirlas del Pacífico,

Que no sé dé que sueños me trajeron,
enviada al mundo sin la bendición de un beso, tras los
sauces, junto a los pensamientos oscurecidos en la terraza
al lado de los barcos, que se mecen, escribí esto en la espalda del
cielo, con una remerita amarilla, cerca del reptiliario,
mamífera, tamaño no mayor que la manada,

Que yo escribí la historia de la guerra que se libró entre el
sur y los peloponesios, que me encanta correr por
shopping centers, que también aprendí a dibujar, habiendo caído
aquí, como la lluvia cae sobre las cosas, sobre el
suelo, al lado de los establos rotos, junto a las vías del ferrocarril,
a la orilla del mar, yo, Tucídides, habiendo escrito esto, habiéndome
criado cerca del mar.

3 Comments:

Blogger Antonio Jiménez Paz said...

Hermoso.
Gracias, Ezequiel, por hacérmelo llegar.

1:07 p.m.  
Blogger Patricia Cambiaso said...

Qué maravilla.

2:22 p.m.  
Blogger Miriam Tessore said...

b e l l í s i m o

6:01 a.m.  

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